Perros ingleses

Nuestros antepasados solían llamar perros a los ingleses a la hora de combatirlos y es que desde tiempos inmemoriales estos hijos de la Gran Bretaña han intentado hacernos la vida imposible utilizando todos los medios a su alcance, por muy rastreros e indignos que fueran, y como no puede ser de otra manera continúan haciéndolo en la actualidad. A mi natural animadversión estos días se le han unido una serie de acontecimientos que no hacen más que refrendar el profundo desprecio que albergo por aquel pueblo.
Empezaremos por lo más banal. Desde hace un año los inglesitos no han parado de traicionar a Fernando Alonso miembro de su equipo con el fin de encumbrar a un joven piloto británico que ha hecho méritos sobrados para considerarse la persona más odiada por los españoles y rastrera, traidora e inmadura para parte del extranjero.
Desde luego que mucho más importante es el robo de los incunables de la Biblioteca Nacional por parte de un argentino pero que fueron subastados en una famosa casa inglesa a pesar de conocer sobradamente el origen de las piezas pues sólo hay 132 en el mundo.
Durante meses el barco Odissey de una empresa británica se ha dedicado al expolio de los restos de naufragios en la bahía de Cádiz utilizando Gibraltar como base de operaciones.
Hace un par de días el diario inglés Daily Telegraph se permitía insultar a todos los españoles llamándonos paranoicos por defender a un compatriota que está sufriendo una injusticia tras otra de manera alevosa.
En definitiva, nos ningunean, nos roban y encima nos insultan. Por mucho menos hubo guerras, parece mentira que con todo lo que ha sucedido ni siquiera se pidan explicaciones a esta gentuza. Sabemos como contestarán pero no se puede dejar que nos toquen el culo y se vayan tan tranquilos porque entonces lo volverán a hacer. Afortunadamente aunque nuestros mandamases no nos defiendan la providencia les hace pagar tanta maldad.

¡Justicia divina!

¡Justicia divina! se oyó en China y a Luisito se le licuó el poco cerebro que tenía y “senganchó” camino de boxes. ¡Justicia divina! gritaban los monos del peñón mientras el Odissey partía para ser apresado por la benemérita. ¡Justicia divina! gritaban los aficionados rusos cuando Medina Cantalejo pitaba penalty un metro fuera del área eliminando a Inglaterra para la Eurocopa. ¡Justicia divina! proclamaré si Luisito no gana en Brasil culminando una “week horribilis” para estos perros ingleses.

Vídeo: http://es.youtube.com/watch?v=73hghEkoqQo

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