El DAFO de Blas de Lezo

En ocasiones las grandes gestas de la historia nos proporcionan ejemplos inspiradores y lecciones que, pese al paso del tiempo, siguen vigentes. Algunas de ellas han sido olvidadas durante siglos pero una vez regresan se quedan para siempre.
Quiero hablar de una de estas historias. En este caso tiene como protagonista al almirante vasco Blas de Lezo (apodado “medio hombre”) que protagonizaría la que posiblemente es la mayor gesta de nuestro país de la que vamos a obtener puntos aplicables a cualquier empresa o proyecto que se lleve a cabo. En este caso la realización de un análisis DAFO fue vital para que la gesta entrara en la historia.
Cuando estaba estudiando Marketing mi profesos expuso los análisis DAFO con el ejemplo de una guerra donde los contendientes deben estudiarse a si mismos, al rival y el entorno. Me sigue pareciendo una forma muy gráfica y clara de divulgar esta técnica. Con el tiempo descubrí la historia que os voy a relatar y juntas creo que forman un gran ejemplo de la utilidad de este tipo de análisis.
La historia nos lleva a Marzo del año 1740 situándonos en Cartagena de Indias. El imperio español y el británico se encontraban inmersos en una cruenta guerra denominada “ la guerra de la oreja de Jenkins”.
Los ingleses habían desplegado la mayor flota de su historia para tomar la zona pues era la entrada al imperio español en las américas y origen de las reservas de oro y otras riquezas hacia el viejo continente. Para que nos hagamos a la idea, tardarían dos siglos en repetir algo semejante (desembarco de Normandía). Para comprender mejor la situación, unas cifras:

– Ingleses: 180 barcos, 23.600 hombres y 3000 piezas de artillería.
– Españoles : 6 barcos, 2830 hombres y 990 piezas de artillería.

¿Cómo lograr una victoria ante una fuerza tan devastadora? Si lo vemos desde el prisma empresarial no sería descabellado compararlo a una empresa que se enfrenta a la destrucción por una competencia increíblemente poderosa.
Las expectativas eran bastante negativas tras la primera derrota sufrida por el virrey navarro Sebastián de Eslava pero entonces este entregó la defensa a nuestro protagonista de hoy, un hombre tuerto, manco y cojo (de ahí su apodo). Eso si, no nos dejemos llevar por estos datos pues era un hombre temido por el bando inglés por su gran inteligencia. Podemos decir que se produjo un cambio en la dirección y con ello el planteamiento “empresarial” experimentó un gran giro.
La respuesta para lograr la victoria solo podía encontrarla en la astucia y en la utilización de las fortalezas y debilidades del rival y del entorno. Digamos que realizó su particular análisis DAFO de la situación y armado de valor emprendió una serie de medidas con las que intentaría igualar el combate.
En su caso ideó un proyectil encadenando dos bombas que giraban en el aire aumentando la destrucción y el poder de sus armas (en clara minoría), canalizó la entrada al puerto con grandes cadenas para obstaculizar a los barcos enemigos, adaptó rampas a la artillería para regular mejor el alcance de los disparos, fortaleció las murallas rellenando las zonas débiles o huecas con sacos de tierra, cavó trincheras en forma de Z para disparar a los enemigos desde distintos ángulos y delante de los muros creó grandes zanjas para evitar que las escaleras enemigas, medidas con anterioridad, pudieran sobrepasarlos. Es claramente visible cómo intento potenciar sus fortalezas y debilidades aprovechando todos los recursos disponibles así como las oportunidades (pocas) presentes por el tipo de ataque que recibiría.
Todo fue planificado al milímetro. Incluso tomó en cuenta el clima tropical imperante con el que esperaba que, si lograba aguantar el tiempo suficiente, los muertos en el campo de batalla fueran fuente de infecciones y enfermedades entre los enemigos.
El estudio profundo del DAFO fue indispensable para lograr una victoria que de otra manera era imposible. Los enemigos vieron como su ataque se prolongó más de lo esperado. Los muertos se acumulaban y se expandió la peste y el desanimo entre las filas inglesas con lo que las bajas en batalla fueron terribles (más por armas que por la peste) y terminaron huyendo.
Tengamos en cuenta que los ingleses estaban tan convencidos de su victoria que habían acuñado monedas con la frase: “El orgullo español, humillado por Vernon” (nombre del almirante inglés) No esperaban encontrarse con una defensa tan bien planeada y una resistencia semejante. Las grandes “compañías” son más difíciles de gestionar por lo que su “elasticidad operativa” es menor. Ante un grupo compacto y bien estructurado poco pudieron hacer.
Podemos aprender muchas lecciones: El más pequeño no es siempre el más débil, la perseverancia y la astucia son nuestros aliados en los momentos difíciles, nunca está todo perdido, hay que fortalecer nuestras debilidades, potenciar nuestras fortalezas, aprovechar las debilidades del rival, utilizar las circunstancias, no hay que vender la piel del oso antes de matarlo y la más importante: que hasta un “medio hombre” puede convertirse en un gigante.
En ciertos mercados la pyme puede superar la llegada de una gran potencia. Analicemos nuestro DAFO (debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidad) pues ahí radica el comienzo de nuestra gran batalla.

Fuente: Pymes y Autónomos

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