Sin palabras. Tan sólo imaginaos lo que debía ser un tres puentes descargando esos 60 cañones por banda sin desarmarse. Eran auténticas obras de arte flotantes.
Y siendo en ese mágico emplazamiento, no podían tratar de otra cosa que de la artillería y su fábrica, modelo protoindustrial que defendió al imperio surtiendo todo tipo de cañones de manera incesante:

Dichas charlas organizadas por la Asociación de Amigos del Museo de la Real Fábrica de Artillería de La Cavada, se sucederán durante 3 días:
- 7/8 – La fábrica de cañones de La Cavada y tratados científicos ilustrados. – Jose Luis Casado Soto.
- 8/8 – Artillería y tácticas artilleras en la Armada contra Inglaterra en 1588. – Agustín Rodríguez González.
- 9/8 – Presencia de los cañones de La Cavada en la provincia de Matanzas (Cuba). – Diana Rosa Torriente Govin.
Todas darán comienzo al filo de las 20 horas en el Museo de la Real Fábrica de Artillería de La Cavada. Desde esta humilde web os animamos a asitir, os sorprenderá lo que veréis y oireis.
La primera industria siderúrgica que apareció en el país, la que durante más de dos siglos fabricó cañones que atronaron a los enemigos de España en nombre de Su Católica Majestad. Pocas fábricas han pervivido tanto, lo cual nos habla de su importancia para el mantenimiento de un Imperio que a su vez protegía celosamente los secretos que albergaban las instalaciones de La Cavada. Desde 1627 produjo piezas de uso comercial o industrial, centenares de miles de balas de todos los calibres y como no podía ser de otra manera, cañones, ¡26000 cañones! Hoy sólo queda el Museo de la Real Fábrica de Artillería de La Cavada y su Asociación Amigos para recordarnos lo que fue toda una realidad de proceso productivo más propio de la revolución industrial:
Como veis el mantenimiento de una maquinaria de guerra pujante requería de una serie de condiciones naturales, el sacrificio de parte de ellas y un enorme esfuerzo tanto monetario como humano para la época. Y es que en aquellos fuertes costeros y Real Armada se reflejaban los últimos adelantos tecnológicos del momento, eran las joyas de la Corona, valían un Imperio.













